Las aventuras de Yen – 1

Por fin empieza mi relato por fascículos donde vosotros elegís el destino de nuestra protagonista al más puro estilo “elige tu propia aventura”. Acompaña a Yen, una joven mercenaria, en este viaje a través del bosque cumpliendo uno de los peores trabajos de su vida.

Cada dos semanas se publicará (simultáneamente aquí y en mi Patreon) un nuevo fragmento de la historia, y desde cada entrega hasta una semana después de su salida, mis mecenas de Patreon podrán elegir cuál será el destino de Yen votando en una encuesta con cuatro posibles opciones. No dudes en apuntarte si quieres ser uno de los dueños del destino de Yen.

 

Las aventuras de Yen – 1

En medio de aquella selva tan espesa, donde apenas llegaban los rayos de sol, la brisa apenas corría y el calor se hacía casi insoportable, al menos con aquella armadura tan ceñida que llevaba. Yen llevaba varias horas caminando entre toda aquella vegetación cada vez más impaciente. Le habían dicho que la casucha de la vieja bruja estaba más cerca de lo que ella tenía previsto y ya empezaba a cansarse, sobre todo cuando no encontraba ninguna piedra sobre la que sentarse. Los árboles se apiñaban, a veces incluso se entrecruzaban, haciendo más difícil el avance, y con ello, aumentando más rápidamente su cansancio. Sus troncos podridos y caídos no le daban confianza para tomarse el descanso que necesitaba, y mucho menos el suelo escondido por hojas y musgo que probablemente ocultara multitud de insectos venenosos.

Tomó aire y se serenó. La mochila con sus provisiones ya le pesaba y las botas empezaban a apretarle los pies hinchados, pero sabía que tenía que estar cerca. Su piel oscura brillaba de sudor incluso allí, donde la luz apenas la alcanzaba, y su pelo negro y revuelto se le pegaba a la frente incomodándola todavía más. Por más que se echaba el flequillo hacia atrás, volvía a caer, y su pelo era demasiado corto para recogérselo. Pensó en no volver a hacer aquello, no volver a pisar aquel caluroso bosque nunca más.

Siguió unos metros más en la dirección que le indicaron, esperando ver el gran roble que señalaba la cercanía de la casa de la bruja. Y aunque no lo vislumbró tan pronto como le gustaría, al menos el paisaje cambió un poco. A ciertos metros de ella, entre los árboles que se apretujaban para no dejar nada pasar, la luz bañaba el suelo de aquel inhóspito lugar como no lo hacía en ningún otro punto del mismo. Esperanzada, casi echó a correr para ver al sol que tanto estaba echando de menos.

Al llegar al pequeño claro, Yen casi se paró en seco al ver cómo en medio de este se erguía una solemne roca en la que caía, de manera directa, un enorme rayo de luz solar. Respiró aliviada y se acercó para observarla mejor. Era suave y estaba recubierta de un fino musgo que la hacía incluso mullida. “Quizá debería sentarme”, pensó. “Llevo casi una hora esperando algo así”.

Resultaba tentador y, además, qué importaba que se retrasase unos minutos más. Iba a estar en casa de la bruja antes de caer la noche, a salvo de los peligros de la jungla sumida en la oscuridad.

Nerea Luray, junio 2017

Vota lo que ocurrirá a continuación en mi página de Patreon hasta el día 25 de junio. La siguiente entrega se publicará el 2 de julio.

>> Entrega 2

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