Microrrelatos – 1

Estoy empezando a escribir una serie de microrrelatos sin orden ni continuación, a veces como ejercicio diario y a veces como calentamiento antes de ponerme con algo más largo. No tienen título, son solo ideas vagas, las escribo rápido y se suben aquí sin corrección, pues dejo esas fases para los relatos más en serio.

Este primero tampoco será de los mejores, pero quiero practicar microrrelatos y narraciones cortas en general (historias muy condensadas). Acepto comentarios tanto aquí como en Twitter.

 

I.

Jalen se quedó mirando fijamente los peces que revoloteaban alrededor de las farolas. Aunque sería más adecuado decir que lo hacía distraídamente. Cuando salía por la noche y aquellas mortecinas luces eran las encargadas de iluminar la calle, no podría evitar quedarse ensimismado observando aquellas pequeñas criaturas buscando el titilante calor. Y entonces, que llevaba tanto rato esperando su cita, no encontraba mejor lugar al que mirar.

—Son bonitas, ¿verdad? —Preguntó una voz a sus espaldas.

El hombre se giró en un acto reflejo, sorprendido al no haber escuchado a nadie llegar.

—Por fin —suspiró Jalen encogiéndose un poco en su abrigo para refugiarse del frío—. ¿Qué tienes para mí, Declan?

El otro individuo, mucho más bajo y prácticamente oculto tras el cuello de guardapolvo, sacó de uno de sus bolsillos un pequeño estuche de plata.

—No te va a salir nada barato, Jalen —contestó con la voz ronca.

—Nada de lo que vendes lo es —se burló con una nada disimulada sonrisa.

Con una sonrisa desdeñosa y sarcástica, Declan abrió el estuche, similar a una cajita de rapé y, bajo la escasa luz de la farola donde Jalen había estado esperando un buen rato, un puñado de diminutas escamas brilló con una infinidad de colores metálicos: oro, plata, bronce, esmeralda, rubí, zafiro… Un pequeño arcoíris encerrado en una modesta polvera.

Jalen abrió mucho los ojos y alzó más aún las cejas. Después las frunció, miró fijamente las escamas, más pequeñas que la uña del dedo meñique, y luego miró con una mezcla de dureza e incertidumbre a su proveedor.

Declan quiso esperar con paciencia su respuesta, pero no se aguantó.

—Doscientas piezas y son tuyas. La caja entera —susurró antes de mostrar, con una amplia sonrisa, su escasa dentadura repleta de dientes amarillos y otros falsos de oro y plata.

El fiel comprador no levantó la vista mientras su compañero hablaba, pero sí giró el cuello para observar, una vez más, los peces que revoloteaban alrededor de la farola que brillaba sobre sus cabezas. Se pasó una mano por la barbilla, como si pensara en algo, aunque Declan bien sabía que solo lo hacía para ganar tiempo o despistar. Jalen solía tener su respuesta clara mucho antes de decirla.

—Me las quedo.

Nerea Luray, junio 2017

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2 comentarios en “Microrrelatos – 1

    1. No tiene mucho mérito, es de un capítulo de Doctor Who XD. Pero es solo la idea, espero convertirlo en algo diferente. ¡Gracias por pasarte! <3

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