Microrrelatos – 2

Segundo miércoles de microrrelatos. Con esto no quiero decir que los haya todos los miércoles, habrá miércoles que hable de otras cosas si surge, pero si no, aquí seguirán ellos.

A ver qué tal este segundo. Espero que vayan mejorando con el tiempo y la práctica. Aunque siempre habrá alguno en medio algo flojo. Acepto comentarios tanto aquí como en Twitter.

 

II.

Sus manos temblaban como una hoja caduca al principio del otoño, al igual que sus labios que, con el frío, se habían resecado y cortado imitando una tierra en sequía. Aterrada, abrió sus ojos mientras notaba el escozor que las salpicaduras del agua le producían. El mar se convertía en un constante vaivén de furiosas olas mientras, en aquella noche cerrada y tormentosa, el barco en que viajaba se hundía y el agua apagaba las viejas chimeneas por donde salía el vapor.

En su bote salvavidas no había espacio para más que seis personas, y todas ellas gritaban a la vez y se hacían señas con otros botes que corrían la misma suerte.

Ella lo sabía, no saldría con vida.

—¡Clarice! —La llamó una voz lejana—. Clarice, despierta. El barco ha llegado.

Clarice se despertó de golpe, tan rápido que aún tardó en comprender dónde se encontraba. Pero era su casa, y no era la primera vez que tenía uno de aquellos sueños. A veces eran el pasado, a veces eran el futuro, y otras veces eran un presente muy lejano. Reconocía el barco de sueño, pues era en el que su amado había partido y debía volver para reencontrarse.

Salió de un brinco de su cama y se vistió lo más rápido que pudo. Era el día en que el barco llegaba y, como le habían dicho, así era. ¿Pero estaría su amado en él?

A pesar de las altas horas de la noche, el intenso calor no le dejaba olvidar el verano tan tórrido que vivían. A esa hora apenas había gente ya en la calle, pero ella tenía algo más importante de lo que preocuparse que caminar por ella sola y casi a oscuras, solo alumbrada por la tenue luz de algunas farolas.

Allí estaba, con el mismo humo saliendo de las mismas chimeneas, el mismo barco con el que había soñado. Se quedó más tiempo del que pretendía mirándolas fijamente, antes de desviar su vista hacia la pasarela del barco por donde todos los viajeros se reencontraban con tierra firme.

Corrió hacia ellos e intentó hacerse hueco hasta aproximarse lo máximo posible a la salida mientras, de puntillas, buscaba a su amado sobre las cabezas de los demás.

Por fin lo encontró, con su abrigo viejo y gris y su sombrero encasquetado en la sesera. A pesar de todo, Clarice no pudo evitar sonreír como cada vez que lo veía.

—¡Paul, mi amor! ¡Estás a salvo! —Su voz sonaba entrecortada y casi a punto de romperse—. Temí que no volvieras —añadió mientras lo abrazaba estrechamente entre sus brazos.

De alguna manera, le pareció que no era el mismo. No veía ninguna sonrisa en sus labios ni alegría en sus ojos. Si no fuera porque sus facciones eran las mismas hubiera jurado que era un hombre distinto.

—¿Ya has tenido otro de tus sueños? —Comentó en un tono algo desagradable.

Clarice hizo una mueca, arrugó la nariz e, inconscientemente, apartó la vista.

—¿Eso es lo único que tienes que decirme?

Paul alzó los hombros y acto seguido le dio un frío beso en la mejilla.

—Vámonos a casa —concluyó sin decir nada más.

Clarice lo siguió cuando él se puso en marcha casi sin esperarla, apresurado sus pasos para adecuarse a su ritmo.

—¿Estás bien? —Susurró, ahora más cauta, como si temiera alguna represalia o mala palabra, a pesar de que Paul nunca le había hablado mal ni levantado la voz.

El hombre se mantuvo unos segundos en silencio mientras Clarice pasó su mano suavemente por la manga del abrigo de su amado, descendiendo en busca de su mano. Cuando apenas la rozó, Paul la apartó en un acto reflejo.

—Estoy bien —respondió él de manera contundente.

Clarice hizo otra mueca y buscó de nuevo su mano con más decisión.

—Dame la mano, mi amor —le pidió alzando un poco más la voz y con más determinación en ella, lanzándose a tomar su mano casi sin esperar la respuesta.

Esta vez Paul no pudo apartarla a tiempo y notó cómo la de ella la rodeaba con cuidado y mimo, cosa que no había esperado de su tono.

Pero Clarice alzó las cejas, algo sorprendida, y tiró de la mano para acercarla a su rostro.

—¿Qué llevas ahí? —Preguntó con sincera curiosidad, casi preocupación.

Paul no dijo nada, y Clarice no estaba segura de entender nada a pesar de verlo con sus propios ojos. En la palma de aquella mano había algo similar a la costra de una herida, pero algo que ella nunca antes había visto. Tenía una extraña textura, rugosa y suave al mismo tiempo, y de alguna manera, un color cambiante, o eso le parecía a Clarice: verde y rojo a la vez, o quizá se alternaban a un ritmo tan rápido que ella no era capaz de discernir bien.

Miró entonces, con los ojos como platos, a los de su amado, inquisitiva, parándose en mitad de la calle nocturna.

Los ojos de Paul brillaban con una extraña luz, ahora lo veía bien. De alguna manera, confirmó que no era el mismo.

Nerea Luray, junio 2017

Anuncios

2 comentarios en “Microrrelatos – 2

  1. Me gustaría ver a dónde puede llegar este microrrelato, porque la idea de los sueños de Clarice y el cambio de Paul me parece interesante. Me ha recordado un poco a las historias de Lovecraft, ese terror que te invade cuando te das cuenta de que alguien a quien amas ha cambiado pero parece poseído por algo siniestro, incomprensible.

    Sigue escribiendo, bonita ♥

    1. Supongo que cuando me quede sin ideas nuevas volveré a personajes viejos, o cuando las ideas nuevas sean sobre un personaje viejo. Nunca se sabe. Me alegra que te haya gustado.

      Muchas gracias, guapa <3.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s