Las aventuras de Yen – 6

Aquí está la sexta entrega de mi relato por fascículos donde vosotros elegís el destino de nuestra protagonista al más puro estilo “elige tu propia aventura”. Yen, una joven mercenaria, viaja a través del bosque para cumplir uno de los peores trabajos de su vida ofrecido por una extraña bruja que vive sola en una cabaña mugrienta.

Cada dos semanas se publicará (simultáneamente aquí y en mi Patreon) un nuevo fragmento de la historia, y desde cada entrega hasta una semana después de su salida, mis mecenas de Patreon podrán elegir cuál será el destino de Yen votando en una encuesta con cuatro posibles opciones. No dudes en apuntarte si quieres ser uno de los dueños del destino de Yen.

 

Las aventuras de Yen – 6

Yen acabó por sentarse en la silla, sin despegarse de su mochila ni ninguna de sus pertenencias. Miró fijamente el vaso de té antes de girarse hacia la bruja. Pero esta le daba la espalda, de vuelta a su caldero, y obviaba su presencia como si no hubiera tenido ninguna visita.

La joven tomó el vaso, entonces ligeramente caliente, y olió su contenido con cuidado. Olía muy bien, pero a ningún té que hubiera tomado antes. Olía al bosque, al viento, a los árboles y a los animales. Olía a la hierba y a la lluvia, como si se encontrara ahí fuera de nuevo, rodeada del entorno salvaje.

Algo confundida, levantó de nuevo la cabeza hacia su anfitriona, que seguía igual.

Suspiró de una manera cercana a un gruñido y, sin pensárselo más, dio su primer sorbo al brebaje. Estaba en el punto exacto en donde una bebida alcanza su máxima temperatura sin producir quemaduras en la boca.

Fue como beberse un día despejado, suave, agradable y cálido. En seguida notó una energía que fortalecía todo su cuerpo. Cada articulación, cada músculo, se sentía revitalizado. Desapareció su cansancio y cualquier otro malestar o dolor. Se sentía nueva.

Aún estaba disfrutando de aquella sensación cuando Inis la interrumpió:

–¿Mejor? –Preguntó sin darse la vuelta.

Yen asintió antes de responder:

–Sí, mucho. ¿Es esto magia?

La bruja rio.

–Es el poder del bosque. Quienes no conocen sus secretos llamarían a esto magia.

Yen dejó el vaso, una vez vaciado, de nuevo sobre la mesa. A su lado, con cuidado, dejó también parte de la comida que había traído consigo, cerrando el trato que había hecho con la bruja.

Inis se giró un poco para mirarla por el rabillo del ojo. Sonrió y tapó el caldero antes de girarse totalmente mientras se secaba las manos en el delantal.

–No mentían en el pueblo, necesito a alguien para un trabajo peligroso –empezó a explicar sin más rodeos.

Yen la miraba fijamente prestando toda su atención. Asintió con la cabeza y decidió no decir nada por el momento.

–No muy lejos de aquí hay unas ruinas que la propia maleza ha ocultado. Ni unas ni otra quieren que nadie las encuentre. Parte de su poder me llega desde aquí, pero no puedo acercarme más. Soy vieja y mi magia no tiene ya la fuerza de hace unos años para protegerme de algo así. Necesito que me traigas la fuente de poder –concluyó como si con aquello todo hubiese quedado claro.

Pero para nada lo estaba, no para Yen, que la miraba cada vez más confusa.

–Pero… ah… –la joven no sabía por dónde empezar–. ¿La fuente de poder? ¿Unas ruinas? –Hizo una pausa, replanteándose lo que realmente quería saber–. ¿La fuerza? Yo no soy bruja, ¿qué le hace pensar que yo sí podría protegerme?

–La juventud te da fuerza, la magia que se esconde ahí no podrá hacerte nada –con unas palabras y tono totalmente serios, Yen percibió que aquella era la mayor mentira que le habían dicho en toda su vida.

–¿Y por qué dice que es peligroso?

–El viaje lo será. Y una vez tengas la fuente de poder, los peligros te buscarán a ti.

Yen sabía que aquello solo podía significar que alguien más codiciaba lo que fuera que se escondía en aquellas ruinas.

–¿Qué clase de peligros puedo esperar? –Preguntó, pues no le quedaba otra.

–Criaturas de toda clase, la propia maleza… incluso las propias ruinas podrían contener trampas, pero nada que unas piernas jóvenes y fuertes como las tuyas no puedan sortear.

–¿Y qué aspecto tiene la fuente de poder?

–La reconocerás cuando la veas –respondió Inis llanamente.

Parecía que la bruja no iba a ser más concreta con nada de aquello. Yen tendría que decidir si asumir todos esos riesgos o no. Al menos no parecía haberle mentido con aquello del té.

Nerea Luray, septiembre 2017

Vota lo que ocurrirá a continuación en mi página de Patreon hasta el día 24 de septiembre. La siguiente entrega se publicará el 1 de octubre.

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