Microrrelatos – 9

Noveno microrrelato ya. Siento lo que hayáis tenido que esperar para leerlo por fin. Especial agradecimiento a los escaparates perturbadores de las tiendas de ropa. Recordad que si os gustan estas historietas podéis contribuir a mi producción convirtiéndoos en mis mecenas.

Relato de ciencia ficción en un futuro muy lejano. Las operaciones estéticas llegan demasiado lejos. La población se asusta. ¿O quizá no? Acepto comentarios tanto aquí como en Twitter.

 

IX.

Todo el mundo quería parecerse a los dioses. Es un hecho tan antiguo como la historia. Y el ser humano, en su afán de ser como ellos, avanza evolucionando y aprendiendo. Sus ganas de saber, de conocer, de crear y de conquistar siempre lo han hecho recorrer los años con cada vez más inteligencia, y más poder. Algunos dirán que es jugar a ser un dios.

En ningún momento le pareció un juego a Temi. Desde el primer momento sintió cierta inquietud. La moda se extendió y se preguntó si la gente lo hacía por parecerse a los dioses o solo porque todos los demás lo hacía. Temi no hubiera tenido dinero de todas formas, pero tampoco sabía si quería.

Sucedió de pronto. En esas secciones de noticias de hechos insólitos, o sucesos curiosos, el titular empezó a hacerse hueco: “Un dios entre los mortales”. Aquel le llamó la atención especialmente, aunque cada cual intentaba ser más sensacionalista que el anterior. Hablaba de un hombre con cara de animal, que se sometió a una operación para ser igual que su dios. La noticia se hizo viral, estaba en todas las redes sociales, había opiniones de toda clase, y Temi no sabía qué pensar.

Dos segundos después ya hablaba la gente de fraude, pero era normal: nadie había aportado ninguna fotografía.

No pasó mucho tiempo, pero ante la velocidad de una época en que las noticias son instantáneas, estas caducan demasiado pronto y, el hombre-dios, se olvidó por completo. Pero no para todos. Estaba claro que los más fanáticos y religiosos no iban a olvidar algo así por lo que, semanas después, más noticias similares empezaron a surgir y, aquella vez sí, contenían fotografías. Hombres y mujeres con cabezas de tigres, lobos, serpientes o gallos, entre otros. Resultaba perturbador.

Temi miraba algunas de fotografías durante horas. Sus ojos eran inquietantes, no sabía si eran de ser humano o de animal. No sabía si tenían consciencia, si miraban como seres pensantes. No dejaba de preguntarse por qué lo hacían.

Como la primera vez, no tardaron en aparecer las acusaciones de falsificaciones, retoques fotográficos, la tecnología avanzada podía hacer algo así sin problemas. Solo fotografías. No había vídeos y ninguna de esas personas había aparecido en público, que se supiera.

Temi no sabía qué pensar. Más bien, no sabía qué quería que fuera real. Aquellas personas le daban miedo, no sus caras de animal, sino lo que pudiera cruzar sus mentes para ser capaces de algo así. Pero, de algún modo, le excitaba la idea. Quería que fueran reales, que hubiera gente así en el mundo, gente que quería ser como los dioses y no tuviera miedo de hacerlo.

Al principio no lo tenía claro, en absoluto, y con lo que pasó después sus dudas tampoco se disiparon. En el momento menos pensado, muchos vídeos empezaron a aparecer en la red donde se grababa a estas personas sometidas a las llamadas “operaciones divinas”. Gente que los encontraba por la calle, en el metro, haciendo la compra… y decidía grabarlos y difundirlos.

Cada vez había más, hasta el momento en que la gente dejó de grabarles porque se tornó algo normal. Pero no lo fue para Temi hasta que vio uno con sus propios ojos por primera vez.

Se acordaba muy bien. Paseaba su cante por el parque como cualquier otro día, muy temprano en la mañana. Sentado en un banco, con su pantalla en la mano, un hombre con cabeza de leopardo leía de manera despreocupada, ajeno a lo que había a su alrededor y mucho menos a la presencia de Temi, que lo miraba con los ojos como platos.

Sus manos le temblaron y aceleró el paso, y más tarde se preguntó por qué su cante no le había ladrado a un ser así. ¿Eran normales para ellos? ¿Los percibían como humanos? ¿Eran humanos? Temi se lo empezó a cuestionar. Había tenido a uno delante y ahora de verdad se preguntaba si esas personas seguían siendo humanas.

Empezó a verlos por todas partes, haciendo cosas como gente normal: comprar, pasear, comer, trabajar… De hecho, comenzó a encontrarlos en tiendas como dependientes, en restaurantes como camareros, en coches como taxistas… En todas partes.

Lo que más le extrañaba a Temi es que nadie los repudiara. Nadie se manifestaba contra ellos, ni cometían actos de odio y violencia, ni se veían campañas para expulsarlos de la calle. Claro que, nadie se manifestaba contra quien se hiciera una operación estética de nariz, ¿por qué lo harían por algo así?

Pero aquella explicación no le bastaba a Temi, conocía la naturaleza del ser humano, el odio, la repudia, la discriminación… Quizá fueran alienígenas que les lavaban el cerebro y poco a poco se infiltraban en la población. No sería la primera vez que la raza humana se enfrentaba a algo así.

Cuanto más tiempo pasaba, Temi más los aceptaba y más se sentía atraído por ellos. No podía explicarlo, pero le costaba encontrar algo malo en ellos, a pesar de su mirada perturbadora. ¿Qué inconvenientes podía conllevar tener una cara peluda? O podría tener la de un gallo, o la de una serpiente. Otras veces, en frío, pensaba que estaba rozando la locura. Nunca haría algo así, Temi lo sabía.

Aquel día se sentó en el sofá y en su pantalla empezó a revisar la red, las noticias, los avances… la publicidad molesta. Por una vez, un anuncio le llamó la atención: “Ofertas en operaciones divinas. Todas a mitad de precio.”

Aquella chica en la foto del anuncio con cabeza de elefante no pintaba nada mal…

Nerea Luray, octubre 2017

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s